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  Entrevista a Fontana
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Entrevista a Fontana: "Hizo todo lo que pudo"

Luego de una exitosa campaña en categorías promocionales europeas, el arrecifeño se convirtió en la gran esperanza criolla de volver a tener un piloto en la F1, luego de ocho años de sequía. Pero su paso fue breve y, al intentar volver, falto de un firme respaldo económico y erráticamente asesorado, vivió un sinfín de frustraciones.

-¿Cuándo llegaste a la F1, pensaste alguna vez que ibas a correr sólo cuatro carreras?
-No. Yo entré a fines de 1994, a los 19 años, luego de mi primera temporada en la Fórmula 3 Alemana, donde fui el rookie del `94 y un año después de ganar el campeonato de la Fórmula Ford Suiza 1600. Eso me posibilitó probar un Sauber-Mercedes y, como fui el más veloz de los pilotos invitados, quedé como tester. Por eso, siempre pensé que iba a correr al menos un año completo. Tal es así que, tiempo después, Peter Sauber me ofreció negociar la butaca de un Minardi y yo le dije que no, que prefería esperar a debutar con ellos porque tenían un auto más competitivo. Quizás fue un error, ya que con un coche de la última fila varios pilotos pudieron mostrarse.

-¿Cuál fue la primera vez que Sauber te ofreció ser uno de sus pilotos titulares?
-Estaba todo preparado para 1996, pero a finales del `95 me accidenté en el Master de Macao, donde me fracturé una vértebra, y terminó entrando Johnny Herbert. Me acuerdo que Sauber no quería que yo fuera a correr y el equipo de F3 me obligaba por contrato y yo también quería ir porque tenía un auto para ganar. "Te dije, viste... ¿Y ahora qué hacemos?, me retó.

-En el '97 tuviste otra oportunidad que se truncó porque el equipo pasó a usar impulsores Ferrari...
-Sí, porque esos motores llegaron con un piloto de la mano. Ya se sabía que Heinz-Harald Frentzen se iba a Williams y mi posibilidad era si Sauber seguía con los Ford que venía usando desde 1996, pero Ferrari impuso a Nicola Larini, que luego fue reemplazado por Gianni Morbidelli. Después, del accidente en Macao, el equipo me mandó a correr a Japón, porque la Fórmula Nippon estaba reglamentariamente más cerca de la F1 que la Fórmula 3000 Internacional. La idea era entrar otra vez en ritmo, para debutar en el `97, aunque todo se fue complicando. La oportunidad llegó a mitad de ese año, pero por un accidente de Morbidelli, no como lo habíamos planificado.

-Varios periodistas me dijeron que corriste muy presionado, que te pedían ser veloz y a la vez cuidar el auto. ¿Fue así?
-No. Ocurre que la F1 cambió mucho desde la época de Carlos Reutemann e incluso de "Poppy" Larrauri. Ahora, los equipos no permiten hablar mucho a sus pilotos con la prensa y como yo decía que no podía, se pensó que estaba presionado. Tenia presiones, pero de otro tipo. Mi debut no se dio de la mejor manera. Hacía nueve meses que no me subía a un F1 y de las veces que lo hice una sola vez salí con poco combustible y una puesta a punto para una vuelta rápida. Además, nunca había probado auto ni el motor Ferrari, al que rebautizaron Petronas, tenía la puesta de Herbert, que no se amoldaba a mi manejo, y mi primera salida a pista fue con lluvia. Sauber me aclaró que no tenía que demostrar nada y que tratara de no romperle el auto. Eso yo luego lo dije y a lo mejor se malinterpretó..

-¿Pero en ese contexto diste lo mejor de vos o, para cuidar el auto, te guardaste algo?
-No, traté de hacer las cosas lo mejor posible, pero al no sentirme cómodo, no pude rendir al máximo.

Norberto Fontana (ARG) Sauber Petronas C16 mira la calificación  en su monitor. Campeonato del mundo del Fórmula 1, Grand Prix de Francia, Rd8, Magny-Cours, Francia, 29 de junio de 1997. © Sutton images

-Comparando números, en esos cuarto GP´s, Herbert fue bastante más veloz que vos en clasificación -1"235/1000 promedio-, pero en vueltas rápidas en carrera lo aventajaste por una media de 735 milésimas. ¿Por qué esa diferencia?
-Porque recién terminaba tomándole la mano al auto en carrera. De algún modo, para mí, esos GP´s fueron las pruebas que no pude hacer antes de debutar. Yo le decía a los técnicos que, si después del domingo hubiésemos salido otra vez a clasificar, la historia hubiera sido otra. Y ellos lo sabían, porque me decían que me quedara tranquilo.

-Sin embargo, según la prensa, las autoridades del equipo fueron bastante duras con vos. Dijeron que no los dejaste conformes en Magny-Cours, que en la segunda parte de la carreras de Silverstone te cansaste y lamentaron demasiado tu primer y único trompo en Hockenheim...
-Por lo general, lo que salió en los medios, a mí nunca me lo dijeron. En 2000, antes de mi ingreso al CART, según la prensa, Sauber dijo que yo era demasiado lento para la F1, pero él me lo negó. Lo que sí siento es que no resaltaron muchas cosas buenas que hice. Por ejemplo, haber ganado mi tercera carrera en la Nippon con el cuello aún no recuperado. O una prueba en Estoril, donde estuve muy cerca de los tiempos de Frentzen y por arriba de los de Herbert. Yo no sé si dijeron esas cosas o no, pero nadie puede decir que anduve mal, cuando me llamaron a Japón de buenas a primeras, cuando me mandaron nuevamente para allá porque en mi lugar iba a correr Alex Würz y porque volvieron a llamarme de apuro cuando se enteraron de que Würz iba a seguir una carrera más en Benetton porque Gerard Berger seguía enfermo. Si hubiesen quedaron tan disconformes, no me hubieran vuelto a llamar para correr en Jerez, tras el segundo accidente de Morbidelli.

-¿Cuál fue tu mejor GP en la F1?
-Silverstone, donde clasifiqué 14º sin conocer el circuito, porque regresé a Japón y no pude participar de las pruebas previas. Fue una competencia dura, pero entretenida. Estuve peleando casi toda la carrera con Rubens Barrichello, al que pase en boxes y me le escapé. Luego, me encontré con Jarno Trulli y también peleamos mucho.

-Sobre tu desvinculación de Sauber también hay versiones contrapuestas. ¿Fue de mutuo acuerdo o no?
-Sí. Incluso, después de contratar a Jean Alesí porque los patrocinantes le pedían un piloto de renombre para 1998, él ofició de nexo para que entrara a Tyrrell.

-Esa fue tu mayor frustración, ¿no?
-Sí, pese a la venta del equipo en el medio de las negociaciones, estuvimos muy cerca. Habíamos firmado un precontrato, el auto tenía pintado mi nombre y nos equivocamos por discutir el precio que nos cobraban por el seguro de vida y quién se haría cargo de mi hospedaje. Ahí apareció Ricardo Rosset, que contaba con un mayor respaldo económico, y se quedó con la butaca.

-A inicios de 1999, surgió una posibilidad en Minardi, cuando Esteban Tuero dejó el equipo de buenas a primeras...
-Eso fue por un ofrecimiento de Gabriele Rumi, el socio mayoritario del equipo, que quería otro piloto argentino, para mantener una continuidad comercial, pero se dio muy sobre la hora.

-A fines de ese mismo año tuviste una nueva y más concreta oportunidad en Minardi. ¿Por qué fracasó?
-Hasta ese momento, mi relación con Giancarlo había sido buena, pero en la prueba que realicé en Jerez con el apoyo de Telefónica, él mostró un claro favoritismo pon Max Wilson, dándole varios juegos de gomas nuevos más que a mí. El último día hice el mejor tiempo y su cara lo decía todo.

-No te olvides que luego del intento anterior dijiste que no habías negociado con Giancarlo Minardi porque quien llevaba las riendas del equipo era Rumi. ¿No creés varias veces hablaste de más, como cuando aseguraste que viajabas a firmar con Tyrrell?
-No creo. Minardi estaba acostumbrado a tratar con los argentinos que iban a correr a Italia. Yo, en cambio, llegué a la F1 por otro camino, sin necesitar de él. Tal vez, por eso no tenía gran afinidad conmigo.

-¿Pero hablar de más no te perjudicó? De hecho, esa vez Minardi terminó eligiendo a Gastón Mazzacane...
-A nosotros, Telefónica nos había dicho que la butaca estaba entre Wilson y yo. Nunca lo mencionó a Gastón y creo que su elección provocó el retiro de Telefónica a fines de 2000. Mazzacane, como Tuero, sólo salió campeón de la Fórmula 2000 Italiana, un torneo menos importante que el que gané yo en 1995, en la Fórmula 3 Alemana con 10 victorias en 14 carreras.

-También se dice que estuviste mal manejado. De hecho, hace poco te lamentaste de haber rechazado una oferta del manager de Frentzen...
-Sí, eso fue un error, pero yo era muy chico y la decisión la tomaron mi papá y Calos Pairetti. A Felipe McGough sólo puedo reprocharle haberse puesto muy duro con Tyrrell.

-¿Te sentís frustrado por no haber tenido continuidad en la F1?
-No, ya no.

-¿Seguro?
-Sí. Si no se dio, fue por razones extradeportivas, porque en pista yo siempre di lo mejor de mí.

SERGIO NUÑEZ / Revista Evo Racing (Octubre).


El video: Norberto Fontana - F1 Hockemheim 1997

 


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