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  ROBERTO MOURAS

ROBERTO MOURAS

El último grande

El dia que la fatalidad habia decidido cruzarse en su camino,el se desperto temprano,pensando quiza en esa ilusion de tetracampeonato que en las ultimas noches venia interrumpiendo sus sueños.El amanecer calido acompaño sus primeros movimientos:desde el desperezamiento hasta el desayuno con los amigos de siempre.Un rato despues,algunos bocinazos y gritos de aliento avivaron su tranquila llegada al circuito.
Ya en los boxes-el lugar que transito durante 22 años en los momentos previos a salir a las pistas-conversó un largo rato con Jorge Perdersoli-su preparador y amigo de comfianza-,charló con otros amigos,atendió a la prensa que siempre lo reclamaba y firmó sus ultimos autografos.Con el buzo antiflama puesto,sonrrió para algunas fotos y observó su chevy azul y blanca como quien mira a su hijo que se prepara para ir a la escuela.

Amadeo Gonzales,-"Huevo" para los amigos,su acompañante en mas de una veintena de carreras-se acercó y con un simple gesto le anunció la hora de poner la ilusion en marcha.El,simultaneamente,tomó con ambas manos el casco azul que lo habia acompañado en tantas batallas y se sentó en esa butaca que lo hacia sentir en otro mundo,quizá el que mas amaba.

El Chevrolet se llevó el primer pusto en la primera serie dando las cinci vueltas a un ritmo veloz y sin mucho sacrificio.A esa altura,sus hinchas-que obviamente no eran pocos-pensaban que Oscar Aventin y Juan Manuel Landa no serian rivales a la hora de la verdad,aunque alli sumaran mas puntos.Este año-pensaban ellos-seria la primera vez que el gran idolo de los chevroletistas obtendria un campeonato con la marca de la que el era hincha.

Alrrededor de las doce del mediodia se largó la final.Un poco antes,subido a su micro,el "Gallego" -como le decian sus seres mas queridos-hacia mentalmente las cuentas que lo llevarian a la gloria y encontraba en sus pensamientos una conclusion funfamental y lapidaria:tenia que ganar o ganar.Otro resultado no serviria,ni este domingo ni en los que siguiesen en el calendario del TC.

En eso estaba -en ganar,claro-cuando pasó por ultima vez por la recta de la ruta 205 mientras sus fieles saludaban con movimientos de brazos y banderas su andar inconfundible.Todo era igual que siempre - o por lo menos parecido- hasta que el suspenso le abrió las puertas a la incertidumbre y a los dialogos que reemplazaron en Lobos a la magica musica de los fierros.

El Chevrolet azul y blanco con el numero 9 en las puertas venia punteando comodo cuando entró en el giro numero diez,seguido a treinta centesimas por el Dodge de Jose Maria Romero,tomó la curva a la izquierda,ingresó a la ruta 205 y recorrió algo mas de mil quinientos metrosantes de sufrir el reventon de la goma delantera izquierda y encontrarse con ese monticulo de tierra que lo esperaba ansioso.El auto impactó ferozmente sobre el lateral que el ocupaba y dió tres giros antes de quedar detenido en el asfalto,de contramano a la carrera y a las esperanzas de sus hinchas.En ese momento,una mancha roja invadió su buzo antiflama delatando lo que seria irreparable,aunque casi nadie imaginaba el desenlace.Casi nadie...
-¿Que te pasó,Lalo?
-Roberto esta muerto,Luis...
-No me jodas...
-Si,Luis,yo lo vi,yo lo vi...

Hacia unos minutos que el Chevrolet del "Toro"se habia esterllado contra el talud de tierra cuando se produjo este dialogo entre Luis Calí y Eduardo Ramos.Fue despues de que Ramos rompiera un balancin,cuando dirigiendose lentamente a boxes observó el auto de Mouras casi destruido;entonces decidió pasar despacio para ver que era lo que sucedia.En ese instante -triste e inolvidable para el- vió a Roberto inclinado,inmovil,"hecho un trapito",como el mismo diria.

Con la lllegada de Ramos desconsolado a los boxes,la noticia -que aun no lo era en realidad-empezó a expandirse tan rapido como la dezason,y la ciudad de Lobos se convirtió en minutos en la Capital de la tristeza:al "Chueco" Romero se le desgarraba la cara en un llanto,Oscar Aventin era preso de un ataque de nervios,el "Tano" Pernia se abrazaba con sus hijos y algunos periodistas se miraban atonitos buscando las palabras justas para describir un momento tan dramatico como casi ninguno de ellos recordaba.Algunos,como su preparador Jorge Pedersoli,guardaban una esperanza.Es que alli,en el Centro Asistencial de Lobos,a las 13.20,cuando recibieron el cuerpo,que Robeto Mouras habia muerto de manera instantanea cuando se produjo el accidente.

La razon de su viaje eterno fue la fractura de las vertebras cervicales producida por la abrupta y brutal desaceleracion que le produjo pasar de los 230km/h a frenar contra ese monticulo de tierra.Por eso,su cuello presentaba una gran hinchazon.El resto de su cuerpo solo mostraba una polifractura en el brazo izquierdo.

La Policia fue la que hizo posible una tramitacion rapida para que el piloto mas queriod de la decada fuera trasladado de inmediato a Carlos Casares.Alli,una multitud lo esperaba en un solo llanto.
La fria cronologia marca que apesar de dos horas despues de que su corazon dejara de latir,la caravana con su cuerpo y el chevrolet maltrecho partieron raudos hacia la ciudad que habia cobijado al idolo en su carrera hacia la cumbre.Cerca de las 7pm,el ataud que lo transportaba era ubicado en la capilla ardiente que se habia instalado en el Salon Blanco del Palacio Municipal y una multitud apretada afuera ebfuerecida con el destino se desahogaba en el "Ole,ole,ole,Torooo,Torooooooo..."que lo habia acompañado en sus momentos de gloria. 

Y dicen que el dia despues siempre es el mas dificil y las 24 horas que se sucedieron a su partida no se conviertieron la excepcion.No era para nada un lunes normal,demostrando el asueto que inmediatamente decretara la intendencia;los chicos no fueron a la escuela para despedirlo,ningun negocio abrió sus puertas en señal de duelo y el silencio era esta vez la caracteristica mas palpable de una ciudad que habia perdido horas antes su tranquilidad casi inalterable.Miles de personas se acercaron a darle el ultimo adios y las colas para pasar delante del feretro se alargaban hasta llegar a cubrir alrrdedor de diez cuadras.Asi,la multitud se fue agolpando de a poco en la plaza Principal hasta que a las 5pm-despues de la misa en la iglesia Nuestra Señora del Carmen- el cortejo funebre partio hacia el cementerio. 

Fueron esos tres kilometros quiza los mas largos que alguna vez se hayan soñado.La caravana de autos cubria mas de un kilometro de trayecto y debia ir tan despacio que algunos efectuaron todo el recorrido a pie para acompañar al idolo hacia su destino final.Alrrededor de las siete,cuando el feretro enfundado en una bandera de la Asociacion Corredores de Turismo Carretera(ACTC) arribó al lugar,las manos de todo un pueblo provocaron la ovacion mas grande que jamas haya tenido.Y la noche fue mas noche que nunca en Carlos Casares.
Dos semanas despues,en el Autodromo de la Ciudad de Buenos Aires,la historia se ocuparia de dejar bien en claro que le habia reservado un lugar especial en el reino de los inmortales.Fue por eso que decenas de banderas de distintas marcas hacian mencion su nombre.Y tambien por ese motivo fue que Oscar Aventin apuntó al cielo con sus manos mientras estallaba en un llanto despues de la consagracion.Y la gente de ford celebraba el campeonato del "Puma" de Moron recordando al idolo de chevrolet con un "Se siente,se siente/Roberto esta presente..."





Roberto Mouras

Nació el 16 de febrero de 1948 en la Ciudad de Carlos Casares, en la maternidad de la Sra. Madre del Dr. Schiavina, con 3,600 kg., atendido por el Dr. Julio de La Serna, sus padres, Doña Inés Serrani y Don Roberto Mouras reciben a su hijo primogénito, llenos de una inmensa alegría.
Su niñez y su ciclo primario lo pasó en Moctezuma (pueblito perteneciente a Carlos Casares) donde se destacó como mejor alumno.
El 30 de noviembre de 1958 en la Iglesia Ntra. Sra de Luján de Moctezuma, toma su primera comunión, paso que lo marcó en Fe, ya que como todo, se lo recuerda todos los domingos parado en el fondo de la iglesia presenciando la santa misa.
Empieza la secundaria en Carlos Casares, quedándose a vivir en la casa de sus abuelos, y comienza en el colegio Nacional su primer año. Cursa en el colegio Juan XXIII el segundo año y los restantes. Termina así como Perito Mercantil, en la Primera promoción de dicho colegio en el año 1968.
Habiéndose destacado como campeón intercolegial de salto en alto y largo, también jugaba al fútbol de número 4 en el Club Atlético Carlos Casares.
En la secundaria conoce a su amigo compinche Héctor Moro (el flaco) con el cual ellos, los fines de semana se iban con los autos de sus padres al campo del aeroclub, a hacer picadas, piruetas. Los días de lluvia eran para ellos una verdadera delicia, ya que aprovechaban el barro para hacer malabares y pulir su manejo…Los autos quedaban con barro hasta el techo. Luego había que dejarlos en el mismo lugar y bien limpitos.
Después empezaron a correr las diferentes carreras que se organizaban en Casares, de regularidad de obstáculo…de lo que fuera basta que sea con auto. Al ser menores terminaban en la comisaría.
Tiempo después se construye en el parque de la ciudad una pista, y Roberto con un Chevrolet 400 empieza a correr en la categoría Mayor, y su amigo en la de Coupé Fiat en la categoría mediana.
Al poco tiempo su mejor amigo parte para vivir en Estados Unidos.
Roberto el 20 de noviembre de 1966 con 18 años, y con el carnet en la mano, comienza a participar ganando su primer carrera como profesional, en la ciudad de Alberti con el Chevrolet 400, acompañado por Félix Forneri en la categoría estándar mejorado, competencia organizada por el ACA de Bragado.
En 1967 con un Chevrolet súper sport 66' color blanco, corre 5 carreras, las cuales gana en el circuito del Parque San Martín. En un viaje a la capital, le roban el Chevrolet, y en forma inmediata consigue otro modelo 66' color gris metalizado, comprado en la Ciudad de 9 de Julio.
Ya metido en todo esto y con el consentimiento de Papa Roberto y a medias de Mamá Inés, viaja a Mar del Plata-Miramar, a correr el 10 de diciembre "Mar y Sierra", con mecánica ya de Evaristo Pardo y colaboradores Chiche Esterlich y Roberto Mouras Padre.
Con una pinchadura, rotura de parabrisas y luneta, llegaron 9no luego de haber estado 3ro detrás de los Torinos oficiales.
En 1968 empieza con el Torino marrón metalizado, colocándose 3ro en la categoría anexo en el autódromo Municipal. Fue este su Primer Podio.
Luego continuarán las carreras con el Torino sacando siempre muy buenos resultados, y saliendo en los diarios nacionales como el Torito de Casares.
En 1969 corre cuatro carreras de las cinco del calendario deportivo sumando muy buen puntaje.
En 1970 luego de algunas carreras que logra y otras que no, llega el tan recordado 30 de agosto en que hace su debut en TC con su gran TORINO NARANJA, llegando noveno, y quedando octavo por una descalificación.
En 1971 Roberto se presenta en 7 carreras, de las cuales abandona en 5. En Olavarría no larga y en Zapala no clasifica. Fue un año negro que tuvo que soportar Roberto, pero él era perseverante, daba aliento a todos, nunca un mal gesto al equipo, nunca un portazo por no haber llegado, pero siempre decía "hay que seguir trabajando, no es la última carrera".

En 1972 empieza en Pergamino, rompiendo con el Torino N°38 el 9 de abril. Lo mismo le pasa en Hughes; luego no pudo largar en Chacabuco y tampoco en Olavarria y Santa Fe, en las cuales abandonó.
Luego de 5 carreras de roturas, el 29 de Octubre en 25 de mayo, carrera organizada por la A.C.T.C. pudo lograr un 23° puesto.
Luego viene Chivilcoy, donde después de permanecer octavo, tiene que abandonar; termina el año bastante negativo con un merecido 6to puesto en Zapala.
Este mismo año se recibe de piloto privado de avión.
En 1973 participa de 10 carreras, en siete abandona, en una logra el 7mo puesto y en la otra el 6to.
Para Roberto no fue tampoco un año bueno, a pesar de que decía: hay que sacar partido de todo lo que sale mal; todo tiene una razón, un porqué. Hay que buscar y analizar lo que se hizo mal…pero a pesar de todo había que replantearse todo el futuro automovilístico.
En 1974 Mouras decide preparar un Chevrolet. Los consigue a través de Carlos Marincovich, quien por medio de una llamada telefónica le comunica que un Sr. Vendía una carrocería de Chevy. Autoriza a Carlos a que se la compre en $10.000 sin verla. Compran un motor que se lo dejan a Wilke-Pedersoli, y traen la carrocería a Carlos Casares.
Debuta con la coupé Chevy naranja el 21 de julio, en 25 de Mayo, abandonando por una fisura en la tapa.
Luego sigue Olavarria, 3ro en la serie.
Para la carrera de Lavoulaye, 25 de agosto, el motor tenía 300 vueltas más, iba delante de pilotos del equipo oficial, pero el polietileno del interior del tanque de nafta, tapa el paso de la misma. Luego de solucionar el auto siguió unas vueltas más pero al haber estado un pistón con poca nafta, se rompió.
El 22 de septiembre en Bragado, sale 2do a muy poco tiempo de Jorge Martínez Boero, el cual necesitaba los puntos para el campeonato. A Roberto le sirvió para que el equipo oficial le proponga su preparación.
El 20 de octubre en el autódromo logra un 5to puesto, y el 24 de noviembre ocurre lo mismo finalizando 5to en una carrera organizada por la A.C.T.C.
El 1ro de diciembre llega al podio en 2do lugar en Pergamino y el 15 de diciembre en el gran premio abandona rompiéndosele el auto en la 4ta vuelta, este año más positivo que los anteriores, Roberto consigue el N°9 para todo el año 1975.
En 1975 el calendario automovilístico comienza el 30 de marzo en el circuito de 25 de mayo organizado por el auto-club local, Roberto logró un 2do puesto.
El 20 de abril en Mercedes corre las 500 millas debiendo abandonar por un problema mecánico. Este año salvo en tres carreras (salto, autódromo y monte) clasifica 4° y el 12 de diciembre en el gran premio logro el 7mo lugar.
En 1976 construyen un auto totalmente nuevo, su armado es rápido gracias a Wilke-Pedersoli y todo su equipo. El auto era totalmente dorado con logos verdes oscuros por la etiqueta de Old Smulger. Ahí nace el famoso "7 de Oro", debuta el 14 de marzo en el autódromo Municipal y logra subirse al podio en el 3er lugar.
El 25 de abril, en la VI vuelta de 25 de mayo, se clasifica 7mo.
Y por suerte el 9 de Mayo en el VII premio Vuelta de Bahía Blanca, logra ganar.
Esta sería una cadena de triunfos, como Monte, Olavarria, Gran premio del llano y otra vez Montes y Olavaria.
En 1977 Roberto empieza el año con un 3er puesto en Bahía Blanca.
La buena racha no iba a continuar en el 78 con el auto azul, blanco y naranja, lo más rescatable fue la carrera de Flores, en donde sale segundo.
Y en Tandil, en el mismo año, se despide del Chevrolet.

En 1979 el Toro se desvincula temporalmente de Wilke-Perdesoli, ya que el auto tricolor se vende a Ochionero. Así corre con el Dodge de Toque Giuliano.
En 1980 después de una reunión en la A.C.T.C, decide Wilke-Perdesoli invitar a Roberto, para que corra un Dodge 101 .
En 1981, el 4 de enero, se inaugura el circuito de La Plata, en la ruta 11. Consigue el 2do lugar en la serie, y 3 en la final.
El 19 de abril en Olavarria tiene un toque con Eduardo Martínez, y por problemas en el tren tiene que abandonar.
El 24 de Mayo en el autódromo de Buenos Aires, gana todo, serie y final.
El 26 de Junio en Tandil, obtiene un tercer puesto con Hugo Roldán de acompañante, obteniendo el 2do en la serie.
El 19 de Julio en La Plata suma punto con un buen 2do puesto. Luego de esta carrera le siguen tres triunfos, el 9 de agosto en Pergamino, el 6 de septiembre en Olavarria y el 20 de septiembre en el Autódromo.
Roberto este año queda tercero, aunque había empatado con Aventín en puntos.
En 1982 la C.A.P (Club Argentino de Pilotos) lo invita para correr tres carreras con Datsun 280 en Balcarce, Autódromo de Buenos Aires y Pergamino.
Después de algunas carreras, el 22 de Agosto gana la serie y sale tercero en la final corrida en 9 de Julio.
El 5 de Diciembre se corre en Tandil, gana la serie y en la final estaba para ganar hasta que en la curva de la casa, vuelca espectacularmente, sin sufrir consecuencias personales, pero destrozando todo el auto.
Sin auto para el domingo siguiente y siendo la última carrera del año, corre con el auto de Hugo Mazzacane, Dodge Rojo. Clasifica 11mo, en la serie sale 3ro y en la final 4to. Comenzaría el año con el número 5 en las puertas.
En 1983 debuta con el 5 en el Autódromo San Martín. Llega segundo detrás de Juan María Traverso.
El 10 de abril en 25 de Mayo, gana con el Dodge dorado y marrón.
El 24 de abril abandona en Necochea, el 19 de junio en el Autódromo logra un 4to puesto y un segundo lugar en 9 de Julio, y el 24 de julio en Santiago del Estero, un pistón lo deja afuera.
El 21 de Agosto en Punta Alta larga en la segunda serie a 5 vueltas, logra el récord en la 2da, y gana la serie. En la final larga en primera fila, y luego de algunas vueltas se toca a gran velocidad con Castellano y da varios vuelcos, siendo trasladado Roberto y José Luis Riga al Hospital, sin mayores consecuencias, (aunque la clavícula de Roberto y el auto tenían que recuperarse en tan solo 20 días, para el 18 de septiembre en Tandil).
Debutó como acompañante "Hugo Mazzacane" quien comentaba: - "Roberto maneja mejor con una mano que yo con las dos". Este comentario viene a que Roberto corrió en Tandil con un brazo casi inmóvil. Gana la serie y rompe un pistón en la final.
En Olavarria el 9 de octubre, gana y logra 151,50 puntos.
Tandil lo recibe el 6 de noviembre, gana la serie y sale segundo en la final.
El 20 de noviembre en La Plata se toca con Castellano en la final, se destruye el auto y Roberto sufre una lección en la otra clavícula.
El equipo comandado por Wilke-Pedersoli trabaja casi silenciosamente y a espalda casi de Roberto. A los 21 días logran armar un auto nuevo en el taller de Pardal, auto que era de Dámbrosi. Prueban el motor y andaba muy poco, pero aclara Pedersoli "no te hagas problemas, este no es el motor". Sorpresa fue cuando pusieron el otro motor y andaba menos.
Ya se venía el 16 de diciembre, gran premio de la Pampa, en la cual Roberto gana la primera etapa, y la segunda es ganada por Jorge Martínez Boero. Con este resultado se consagra.
Fue campeón argentino de Turismo Carretera en el año 1983 y 1984.
En 1986 comienza el año en Triángulo del Tuyú y después de un 3er puesto en la serie, una vibración hizo que el soporte de la bomba de aceite se rompiera. A pesar de todo, completa 18 vueltas y logra el 10 puesto. En el Autódromo Buenos Aires fue su última carrera en un Dodge, obtiene un pálido 6to puesto y vende el auto a Jorge Reynoso, de Necochea.
Vuelve a Chevrolet. Calamante le arrebata el primer lugar en Balcarce. El auto había mejorado muchísimo, y culmina el año de prueba con un 6to lugar en La Plata, abandonando en el Gran Premio de La Pampa.
En 1987 a bordo de la Chevy 11 comienza su año deportivo en el Triángulo del Tuyú, ganando la serie con la Chevy azul y blanca y rompiendo el soporte de la bomba de aceite en la final.
Le sigue esta racha en 9 de julio, que golpea contra un talud de tierra. Abandona en Bahía Blanca, en Junín sale 12do en la final y por fin en Tandil llega lo tanto esperado por los hinchas del Chevrolet. Al triunfo y rendimiento de la Chevy le sigue el triunfo de Rafaela.
Un muy buen segundo puesto en San Lorenzo, compartiendo el podio con Satriano y Castellano.
El 16 de Agosto en Funes se suspende la carrera por el vuelco de julio Colabello y queda el Toro como ganador.
También este año corrió en la categoría Datsun.
En 1988 había que usar toda esta experiencia del año anterior para cambiar el número de la puerta por el menor posible. Con el 10 empezó ganando en la Quinta vuelta de Santa Teresita, luego de haber sido descalificado Castellano. También gana en Necochea. Al encontrarse en primer lugar cuando Caparrós se despista cobrando vidas humanas, suspenden la carrera dándosela ganada a Roberto.
Las siguientes también fueron podios pero un escalón más abajo que los anteriores, aunque bien merecidos.
El 5 de junio en Alta gracia, en la primera vuelta al llegar a la chicana ocurre un accidente entre el Toro, Bessone y Castellano, en la cual Roberto da varios tumbos. Fue un gran susto pero sin consecuencias.
Luego de esta carrera le siguen una serie de abandonos por los pistones, Autódromo de Buenos Aires y 9 de Julio.
La mala racha sigue con los pistones y debe abandonar en Balcarce, también en Buenos Aires por desgaste de los neumáticos.
El 20 de noviembre en Junín gana la serie con el Chivo N°10, y corre la final sin freno, dando una muestra de maestría y sin abandonar llega en el 7mo puesto.
El 11 de diciembre otra vez muestra que Roberto es más que el auto que no rinde lo que tiene que rendir, y logra un 4to puesto en el autódromo de Buenos Aires.
Llega por último un nuevo abandono en La Plata, el 18 de Diciembre; a pesar de esta mala racha Roberto a la cabeza y todo su equipo detrás, no bajan los brazos y siguen: Jorge Pedersoli, G Santa María, G. Dandlen, Oscar Ledesma, Juan Guiggioloni, J. Dommarco, A. Beolchi, Omar Pisano y Cisneros, luchando y ahora con el 3 en las puertas y con una nueva ilusión.
El 12 de marzo de 1989 comienza la actividad en La Plata; los platenses no tuvieron la satisfacción de ver a Roberto en la final ya que en la serie lo deja afuera de carrera la junta de tapa de cilindro.
Balcarce lo ve ganador en la serie y en la última vuelta Oyhanart lo supera, porque el chivo iba perdiendo adherencia.
El 7 de mayo en Olavarria vuelca en la chicana en cámara lenta, salen ilesos y el auto no se estropea.
La escasa presión de aceite hace que el Toro en Bahía Blanca tenga que abandonar, el 21 de Mayo.
El 11 de junio por la rotura de casquillos no puede largar la final en el autódromo de Buenos Aires.
En San Lorenzo logra un 3er puesto en la serie y un duodécimo lugar en la final. La mala racha no afloja.
Los platenses se toman la revancha, acuden todos a la vuelta de los Hornos, y lo ven ganar y subir al podio en lo más alto. El Príncipe vuelve a ganar…
Le siguen a este triunfo tres abandonos, y llega por fin la última de este año. Tandil (10-12-89). Se despista en una curva. Abandona.
Se fue el 89 con pocas veces pisando el podio, pero con las esperanzas altas, y con un número para el 90, que ya había usado con el Chevrolet: el 7.
En 1990 cuatro triunfos sirven para reavivar el fervor de la gente, y la admiración de los chicos y grandes. Ellos fueron: La Plata, Balcarce, Junín y la última del campeonato Tandil. Logra con esto poner el 3 nuevamente en las puertas.
Es un año para él positivo. Lo acompañó durante este año en seis carreras una jovencita de su pueblo, María Alejandra Doucet, con la cual ganó dos carreras y en la otra salió segundo.
En 1991 llegó una reforma en el reglamento, al Chevrolet le sacaron las libertades de la caja de velocidades y el handicap de 25 kg. menos, y sumarían a todo auto ganador un lastre de 15 kilográmos.
Comienza el campeonato en Sta. Teresita en la cual gana la serie y la final. El 7 de abril presenta un auto completamente nuevo en al autódromo de Buenos Aires.
Este año tienen que soportar siete abandonos; La Plata, 3 veces en el Autódromo de Buenos Aires, Olavarria, Balcarce y Punta Alta. En casi todas por problemas de neumáticos.
En 1992…………
Se ganó todo: Cariño, Respeto, Amor, de todos aquellos que lo conocían.
Del 92 sólo se puede decir: GRACIAS CAMPEÓN, gracias por haber sido así.

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